Virgen que en tu desnudez te anclas
que siempre fuiste mi amiga
cómplice de silencios
confidente de miradas
divina doncella que ciega ignoras
al que admiró tu pureza
destapa tus oídos
escucha el ruego
del que nunca ruega
el grito del que calla
La voz que aún perdura
en la brisa lejana
pues ya ves, todavía hoy
sellado el labio
su naturaleza te aclama…


