jueves, 13 de diciembre de 2012

GRACIAS JORGE!!!!

He recibido por parte de nuestro amigo Jorge del Nozal este maravilloso regalo. Es difícil poder expresar lo que se siente cuando alguien a la distancia y sin conocerte elige una de tus poesías para grabarla. Decir gracias es poco pero es la única palabra con la que se puede agradecer.
Que les puedo decir de Jorge, los que lo conocemos sabemos de su sensibilidad y su maravillosa voz y para los que no lo conoce les dejo su dirección http://duendepoeta.blogspot.com.ar/
les aseguro que los recibirá con los brazos y el corazón abierto.
Jorge un abrazo desde el corazón y nuevamente gracias querido amigo!!!!





 TU RECUERDO


Podría atrapar el infinito
de los años que me quedan
y, con la fuerza de la ira
romperlo en partículas contra tu lápida
Y es que tengo sensación de muerte
en los ojos negros de la vida rota
y quisiera que renacieses en la luz
que inunda cualquier amanecer

Quiero sentirte como ave lejana
en un horizonte de sol iniciado
y creer que el brillo del rocío sobre el musgo
es el anuncio de la luz de de tu presencia.
Quiero que huyas del paisaje vacío de la tumba
y moldear tu figura en el aire que me rodea
que estalles en sonrisas y navegues en palabras
que cantan alto a la vida
Quiero que donde acaba el recuerdo de tu mirada
comience la vida de nuevo
Quiero que ese recuerdo salve tus claridades
alejándolas del centro de la tierra
y que evadas tu olor vivo al espacio
donde ahora está el vacío de tu ausencia
Mi amor sin sentido, irreal como la ausencia misma
se pierde entre sueños y fantasías
mentiras y soledades
tras la muerte de tu recuerdo…

lunes, 15 de octubre de 2012

SIN CORAZÓN

No sé que sombra fatal
llevo encarnada en mi ser
yo quisiera amar con fervor
y que un gran amor
en mi pecho se albergara
que alguien despertara
mis sentimientos más buenos


pero es tanto el veneno
que llevo dentro de mí
porque tantas cosas vi
en mi azarosa existencia
que ya no tengo conciencia.
Pues al morir la ilusión
en nada nos convertimos
entonces, solo vivimos
ya sin alma y sin corazón…

martes, 4 de septiembre de 2012

EL TREN

Mirando estoy el gran reloj de la estación, ¿Cuánto hace que estoy aquí?, minutos, horas, meses, años… y me pregunto, para que esperar, si el tren jamás llegara. Esta allí cerca pero lejos, tan grande como frío. Su carcaza es solo de metal derretido, vacío y negro su interior, quizás eso lo lleve a parar siempre en estaciones equívocas, algunas antiguas, otras llenas de brillo y lozanía, la misma que él ya no tiene y en la que busca reflejarse. Pero en aquel lugar esta, siempre a la vista, como diciendo espérame, ya voy…aunque nunca se pone en marcha. ¿Y yo? Ya no quiero esperar, doy la vuelta, camino unos metros, pero algo me frena y me quedo ahí, aletargada en el tiempo, envuelta entre la gente que mis ojos ya no ven. Me iré, me quedare, no lo sé y si decide ponerse en marcha y llegar a esta estación ¿Qué hará? Cuando me vea de espaldas, decidida a irme. Cuando se de cuenta que ya no lo espero, que ya no me interesa un tren que circula por una vía especialmente dibujada por él, en círculos e irreal, abrirá sus puertas y tocara su silbato, como una manera de llamarme o solo me mirara con la cobardía propia del tren acostumbrado solo a llegar, abrir sus puertas y no tener que llamar para que alguien suba, entonces…ahí justamente ahí, darse cuenta que es tarde, esta viejo, cansado para luchar y dejo pasar su mágica oportunidad para viajar por otra vía. De pronto siento unos labios suaves que se posan en los míos, abro los ojos y allí esta como algunas mañanas alcanzándome un mate dulce, mientras lo tomo pienso; solo fue una pesadilla, pero por suerte ya desperté. Dejo el mate en la mesa de luz y lo miro, no nos hacen falta las palabras, se desliza suavemente bajo las sabanas y nos fundimos en una hoguera de pasión...

jueves, 23 de agosto de 2012

DECEPCIÓN

Cayó del pedestal y se hizo añicos
la imagen que adoré y en quien creía.
Así lo modelo mi fantasía.
Había solo dulzura en su mirada
en su boca, sed de deseo
al unir sus labios a lo míos
Era toda bondad y dulzura
más hoy, en frío
con una mueca, una sonrisa esbozo
y al revolver en los dispersos trozos
de aquella imagen que forjara un día
creyendo que tal vez encontraría
su corazón, su alma destrozada.
No halle corazón, alma, ni nada
porque él siempre vivió así...¡vacío!

jueves, 9 de agosto de 2012

Timidez cautiva


Algo temblorosa llego a tu puerta.
Con lágrimas de mármol en los ojos
con la tristeza como única cosa cierta.
Queriendo ser parte de tus despojos
cargo una sonrisa hace tiempo muerta
que disimulo colgándola de abrojos.

lunes, 9 de enero de 2012

EL CUERPO

Segunda y Última Parte

Una vez abajo, sintió dificultad al respirar, pero también ligereza al moverse. Sus ojos comenzaron a arderle y un mareo repentino le obligó a sentarse mientras sentía el rugoso y caliente piso con las palmas de sus manos.
A gatas, fue acercándose cada vez más a los individuos desnudos. Una mujer se percató de su presencia y comenzó a mirarlo como un sujeto completamente raro y ajeno a su hábito. No parecía asustada, sólo sorprendida y curiosa. Al intercambiar miradas y mantenerlas fijas Kinor tuvo la confianza de aproximarse a ella y tratar de cuestionarles donde estaba, quien era ella y si podía ayudarlo. No obstante, la mujer se apartó vertiginosamente al percatarse de sus intenciones. Kinor se incorporó, sacudió sus manos en sus pantalones y a levantar la vista, notó que era observado por más de cuatro sujetos. Tres hombres y una mujer. El más alto era anciano y la mujer tenía los ojos color miel. Ver a cuatro personas desconocidas, totalmente desnudas, le impacto bastante.
Los miro fijamente a cada uno para tratar de entablar alguna comunicación, pero ellos parecían ignorar eso. Por instinto levantó su mano y ese movimiento alteró a los individuos. Se pusieron en pose de ataque y Kinor no dudó en alzar las manos y explicar que no les haría daño, que estaba perdido, confundido y alterado. Sin embargo, aquella señal con las manos pareció ser mal interpretada y los cuatro se lanzaron al mismo tiempo. Lo tumbaron, le taparon la boca, le sujetaron los brazos, las piernas y comenzaron a desplazarlo. Lino se sintió más mareado, una ola de calor invadió su cuerpo y no pudo evitar desmayarse.
Abrió los ojos y vio el cielo. Llevaba semanas sin verlo, estaba nublado. Trató de incorporarse por instinto pero sus manos estaban atadas lateralmente a su pecho al igual que sus piernas.
Dos hombres más se acercaron y comenzaron a jalarle su campera, pantalón y zapatos. Kinor se sintió ultrajado, pero no podía hablar. Cada vez que lo tocaban una inmensa energía calorífica lo invalida. Sentía su garganta cerrada y cerraba los ojos para aminorar el dolor. Seguía sintiendo los tirones y gritos. Tras unos minutos su campera estaba rota y habían logrado quitarle un zapato. Al tratar de ver dónde llevaban sus zapato, se percató que cientos de personas desnudas veían el especie de ritual.
Algunos sostenían una antorcha con un fuego verde. Kinor volvió a ver al cielo y se preguntó mil veces donde estaba. Suspiró y cerró los ojos nuevamente. Minutos después, sintió como lo mojaban con un líquido. Antes de que pudiera reaccionar, las personas desnudas arrojaron sus antorchas hacia él y comenzó a incendiarse.
Ese sujeto no era humano –pensó la mujer de los ojos miel mientras lo veía arder.

sábado, 7 de enero de 2012

EL CUERPO

Se asomo por el orificio. Llevaba aproximadamente dos horas caminando a ciegas, en esa terrible oscuridad, y ver aquel leve rayo de luz le hizo emitir un suspiro profundo de tranquilidad. Quizás encontraría una salida, una persona… la verdad es que el simple hecho de haber visto algo diferente a la oscuridad era lo que le reconfortaba: había perdido toda esperanza de sobrevivir y volver a la superficie, si es que se encontraba bajo la superficie. A decir verdad, no recordaba como había llegado ahí. Clásico en un sueño, pero eso no era sueño, pesadilla ni recuerdo; era un terrible e inexplicable presente.
Coloco las palmas de las manos alrededor del hoyo en la pared y aproximó su ojo izquierdo lo más que pudo, enfocó su mirada. Aparentemente, no había nada al otro lado, veía un fondo blanco. Sin embargo, tras parpadear, el fondo se había vuelto café, luego verde, blanco, azul y después rojo. El temor le hizo apartar su mirada de ahí. Trato de imaginarse qué o quién podría ser. Se tocó la nariz, labios y barbilla con intriga. Volvió asomarse y la luz que le permitía ver dichos colores se había apagado; todo era negro. Eso o el orificio habían desaparecido misteriosamente. La incertidumbre lo fue conduciendo a un ataque inmenso de ansiedad y miedo. Comenzó a sudar de nuevo, su respiración se agitó y si hubiera perdido el control por completo, hubiese gritado como un loco enterrado en vida. Quizás no tardaría en convertirse en eso, en un loco.
Cuando despertó la oscuridad seguía ahí, pero esta vez un ruido agudo lo acompañaba. Hacía un frío impresionante al cual Kinor no estaba acostumbrado.
Hey comenzó a articular. Hubiera gritado, pero sus cuerdas vocales se habían desacostumbrado hablar y le resultó complicado.
Los repitió muchas veces y cada vez más fuerte, pero no tuvo alguna respuesta que él pudiera entender como tal. El ruido continuaba con el mismo tono, la oscuridad no le ayudaba en su búsqueda y temía seguir caminando: algo le hacía pensar que había un abismo a unos cuantos pasos. Seguramente aquel sonido persistente y continuo le había alterado los nervios. Seguramente si había un abismo. Seguramente en unos segundos estaría muerto.
Kinor no podía creerlo: veía individuos desnudos caminar como si nada. El ruido seguía continuo. ¿Estaba alucinando? Las personas existían, el ruido no o tal vez viceversa. Kinor era el resultado de la imaginación de alguien más.
Se froto la cara dos veces seguidas y los desnudos seguían ahí; eran reales. Seguía sin saber dónde estaba, pero ya no estaba solo. Ignoraba quiénes eran, si hablaban su idioma, si hablaban... Extrañamente, no parecían de este planeta aunque tuvieran absolutamente las mismas partes del cuerpo que cualquier ser humano. Su tono de piel era entre amarillo y aceitunado. Todos tenían el cabello corto. Y lo que le permitiría identificar entre hombres y mujeres eran los senos y penes. Las edades eran difíciles de determinar. Además, él se encontraba relativamente lejos.
Decidió acercarse lentamente, comenzó a bajar aquella rampa de piedras, hierbas y arbustos que de pronto apareció en su camino. Los individuos seguían caminando sin rumbo fijo, con la mirada perdida, sin interactuar entre ellos. Aquel lugar era fuera de lo común: no era una ciudad, ni campo, ni pueblo ni aldea.

Continuara……