Se asomo por el orificio. Llevaba aproximadamente dos horas caminando a ciegas, en esa terrible oscuridad, y ver aquel leve rayo de luz le hizo emitir un suspiro profundo de tranquilidad. Quizás encontraría una salida, una persona… la verdad es que el simple hecho de haber visto algo diferente a la oscuridad era lo que le reconfortaba: había perdido toda esperanza de sobrevivir y volver a la superficie, si es que se encontraba bajo la superficie. A decir verdad, no recordaba como había llegado ahí. Clásico en un sueño, pero eso no era sueño, pesadilla ni recuerdo; era un terrible e inexplicable presente. Coloco las palmas de las manos alrededor del hoyo en la pared y aproximó su ojo izquierdo lo más que pudo, enfocó su mirada. Aparentemente, no había nada al otro lado, veía un fondo blanco. Sin embargo, tras parpadear, el fondo se había vuelto café, luego verde, blanco, azul y después rojo. El temor le hizo apartar su mirada de ahí. Trato de imaginarse qué o quién podría ser. Se tocó la nariz, labios y barbilla con intriga. Volvió asomarse y la luz que le permitía ver dichos colores se había apagado; todo era negro. Eso o el orificio habían desaparecido misteriosamente. La incertidumbre lo fue conduciendo a un ataque inmenso de ansiedad y miedo. Comenzó a sudar de nuevo, su respiración se agitó y si hubiera perdido el control por completo, hubiese gritado como un loco enterrado en vida. Quizás no tardaría en convertirse en eso, en un loco.
Cuando despertó la oscuridad seguía ahí, pero esta vez un ruido agudo lo acompañaba. Hacía un frío impresionante al cual Kinor no estaba acostumbrado.
Hey comenzó a articular. Hubiera gritado, pero sus cuerdas vocales se habían desacostumbrado hablar y le resultó complicado.
Los repitió muchas veces y cada vez más fuerte, pero no tuvo alguna respuesta que él pudiera entender como tal. El ruido continuaba con el mismo tono, la oscuridad no le ayudaba en su búsqueda y temía seguir caminando: algo le hacía pensar que había un abismo a unos cuantos pasos. Seguramente aquel sonido persistente y continuo le había alterado los nervios. Seguramente si había un abismo. Seguramente en unos segundos estaría muerto.
Kinor no podía creerlo: veía individuos desnudos caminar como si nada. El ruido seguía continuo. ¿Estaba alucinando? Las personas existían, el ruido no o tal vez viceversa. Kinor era el resultado de la imaginación de alguien más.
Se froto la cara dos veces seguidas y los desnudos seguían ahí; eran reales. Seguía sin saber dónde estaba, pero ya no estaba solo. Ignoraba quiénes eran, si hablaban su idioma, si hablaban... Extrañamente, no parecían de este planeta aunque tuvieran absolutamente las mismas partes del cuerpo que cualquier ser humano. Su tono de piel era entre amarillo y aceitunado. Todos tenían el cabello corto. Y lo que le permitiría identificar entre hombres y mujeres eran los senos y penes. Las edades eran difíciles de determinar. Además, él se encontraba relativamente lejos.
Decidió acercarse lentamente, comenzó a bajar aquella rampa de piedras, hierbas y arbustos que de pronto apareció en su camino. Los individuos seguían caminando sin rumbo fijo, con la mirada perdida, sin interactuar entre ellos. Aquel lugar era fuera de lo común: no era una ciudad, ni campo, ni pueblo ni aldea.
Continuara……

Pero mujer!
ResponderEliminarMe has dejado con a miel en los labios!!!
Estoy tan absolutamente intrigada por saber dónde está,quienes son esos seres desnudos o cómo apareció en ese mundo oscuro y tenebroso,que me he quedado de piedra con tu final sin final...
En fin,espero que no tardes mucho en resolverme el misterio.
Besos.
holaaa oriana cielito espero poder seguir leyendo esta historia me has intrigao y ahora que eh ? jaja cariño hoy que estoy un alguito mejor paso a dejarte mi agradecimiento y mi cariño sabes que yo no me olvio de las buenas amigas solo que estoy malita y solo publico... solo publico no pueo estar mas, y aqui en tu rinconcito que tanto hecho de menos lo sabes verdad ? po que tedejo mi cariño y mi amistad besitossssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarAquí En Galicia ese ocurre muchas madrugadas en la hora del lubi-can entre dos luces que no sabes si son lobos o son perros , a mi me lo contaba mi abuelo y le llaman "la santa compaña".
ResponderEliminarComo quiera que sea me gusta tu imaginación y tu relato.
Un beso.
Hola, Oriana, vengo a devolverte la visita que has hecho a mi blog. Me ha encantado. Te mando un beso enorme y mis mejores deseos de que pases un lindo día.
ResponderEliminarRampy
HOLA ORIANA
ResponderEliminarME HAS DEJADO SIN HABLA, QUE RELATO ESTREMECEDOR Y MISTERIOSO. TENDREMOS QUE ESPERAR AL PRÓXIMO ENCUENTRO. YA SE PARECE A MI NOVELA, POR CAPITULOS...
ES MUCHA LA INTRIGA QUE NOS DEJAS...
UN BESO GRANDE AMIGA.
EXCELENTE TRAMA.
Huysssss!!!! Me has dejado en lo mejor!!!! A elucubrar...está en otro planeta? Lo han abducido? Me toca esperar...ainssss...
ResponderEliminarBuena semana, besos!
Wow... Apasionante relato! Espero no perderme la próxima entrega.
ResponderEliminarGracias, querida amiga. Feliz comienzo de semana!
Mi querida amiga, por fin vengo a visitarte.
ResponderEliminarMuy interesante historia, pero me has dejado con las ganas, cuando subas el siguiente capítulo, házmelo saber, please...
Por cierto, Kinor es un buen nombre.
Un beso enorme.
HD
¿Una sombra en el agua quizás?
ResponderEliminarMe has dejado totalmente intrigada y con gasna de leer la continuacion, no tardes. Muy buen imagen. Un abrazo
ResponderEliminarsiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii donde la pusiste niña di me cosas lo prosimio dijo he jajajajjj que era al final que era ese lugar eses ser diiiiiiiiiiiiiii
ResponderEliminarUNA MÁSCARA DIVINA
ResponderEliminarQUIEN PUDIERA QUITÁRTELA
SENTADOS JUNTO A LA LUNA
DEL ALMA DE TU ARMARIO
BESITOS: JOSE