viernes, 25 de marzo de 2011

REENCUENTRO

Ella, sorprendida, lo vio entrar. Por unos segundos sus miradas se cruzaron y al instante los dos notaron que a pesar de que hacia tiempo no se veían nada había cambiado entre ellos.
Él esbozo una sonrisa y le guiño un ojo. Ella, a modo de saludo, inclinando la cabeza le dedico una dulce y tímida sonrisa.
Al terminar la clase, ella dudo en levantarse de su asiento pues él como no había encontrado lugar a su lado se había sentado al fondo del salón.
Como era su costumbre se levanto con aires de abeja reina, aunque en su interior temblaba en una mezcla de emoción y miedo. Le aterraba la idea de que él se fuera sin hablarle.
Pero esa voz que tanto extrañaba, a su espalda, y un simple ¡hola! sirvió para que salieran charlando y riendo como si el tiempo no hubiese pasado. Distraídamente él la invito a tomar un café.
Una vez en el bar, se contaron todo lo sucedido en el tiempo que habían tomado distancia: familia, trabajo, estudios… tratando obviamente de no hablar del tema principal: el amor que sentían el uno por el otro.
Cuando ya no sabían como escaparle al tema, se miraron fijamente a los ojos. Después de unos segundos, que parecieron horas, él rompió el silencio.
- Te extrañe….te quiero mas de lo que yo mismo creí.
A lo que ella respondió:
- A mí me pasa lo mismo.
Hoy se los puede ver felices y radiantes, viviendo el amor que por años se habían negado.

martes, 1 de marzo de 2011

MI MOMENTO


Apostada en el jardín del universo. Ya no esperando, poco a poco mi momento.
Ni que mis sueños tengan dueño. Y el encuadre sea el correcto. Tampoco que el momento sea perfecto. Ya no me perderé entre las dudas de un mismo color, de un mismo sabor.
Pienso agarrarme fuerte a este, mi momento. Defendiéndome cuando llega la tormenta, descartando la reventa y dejando atrás las cuentas. No esperare que los días sean perfectos, que las musas tengan tiempo, ni que el futuro no sea incierto. Me quito la armadura. Sólo queda amor, esperanza y yo. Y el tiempo lleno de momentos que se van perdiendo. Dejándome la calle a media luz. Dueños del cajón de cuentos que estuve escribiendo. Por cada vez que el tren… se me escapó.