domingo, 8 de mayo de 2011

SU NOCHE…

Entro, cerro la puerta y se recostó sobre ella. Paneo general con la mirada. Era su lugar, el que había elegido, el que había decorado… a su gusto. Todo lo que había allí era porque ella, solo ella, lo había colocado. Y allí su alma había encontrado paz. Pero no quería olvidar el porque estaba ahí, dirigió su mirada a los portarretratos de su izquierda, allá estaban ellos, parecían mirarla cada vez que llegaba y siempre los evitaba. Su conciencia le grito “hace todo el día que tenes el celular apagado” pero inmediatamente desecho el pensamiento. Desvió su mirada con cuidado de no posarla sobre el otro portarretratos. Ningún recuerdo le iba a quitar esa noche, su noche. En el dormitorio, se quito la ropa y anillos. Ya, con sus calzas negras y blusón crema, se recogió el cabello y se calzo unas pantuflas, se miro al espejo. Se gusto, era ella. Se alegro de no tener que quitarse el maquillaje, hacia tiempo que no lo usaba. En aquel lugar todas estaban “al natural” y no usaban tacos. De vez en cuando extrañaba sus botas con tacos negras, pero eso también era parte de su pasado. Tampoco volvió a escuchar “Hola flaca” “Que tal p…”, para todos era “La Licenciada” y le gustaba serlo, con eso mantenía las distancias. No volvería a caer en la trampa simpatía-hipocresía que tiende esta sociedad enferma. Alguien le había dicho hace tiempo que si se revelaba contra la maquinaria, ésta la aplastaría, pero ella estaba encontrando la manera de permanecer al margen, a medias, pues si tenía en claro que no podía prescindir de la maldita maquinaria social.
Fue a la heladera, tomo el vino espumante (al alcohol lo había incorporado hacia poco a su vida), le encantaba blanco y bien frio, y su cena: frutillas con crema. A veces se preguntaba como podía sobrevivir con tan pocas vitaminas, pero a ella le gustaba así y su cuerpo parecía acompañarla.
Cuando Paco de Lucia y su Concierto de Aranjuez, habían dejado de sonar por tercera o cuarta vez, miro el reloj, su cumpleaños había pasado y por primera vez lo había festejado como ella siempre quiso: solo con ella…

19 comentarios:

  1. Que interesante relato Oriana, muchas veces nos encontramos mejor solamente con nosotros mismos y apartados del mundo que nos rodea...
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Si, asi es, es bueno saber hacerse compañía.

    ResponderEliminar
  3. Muy buen relato, interesante sinceramente. A veces es bueno encontrarnos con nosotros mismos, hacernos compañía...

    ResponderEliminar
  4. A veces nuestra mejor compañera es la soledad y dese luego no hay nada mejor que ser uno mismo.
    Un beso

    ResponderEliminar
  5. Aunque su cumpleaño lo pasara sola, a veces es mejor la soledad por que te hace encontrarte a si misma. Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Me sientoidentificada con el relato, ya que soy fanàtica de la soledad que aprovecho al màximo cada vez que tengo la oportunidad...gusto a veces poco comprendido,por cierto...

    saludos

    ResponderEliminar
  7. no hay soledad más bella que la que es buscada por uno mismo, esta asturiana te da infinitas gracias por hacernos participes de tu alma magna de poeta plasmada en sublimes letras , un besin muy muy grande de esta asturiana admiradora de ellas.

    ResponderEliminar
  8. holaa oriania corazon la soledad es a veces deseada pero cuando se tiene porque no hay mas remedio quema y tus letras hablan de una soledad que alguien queria y fue anunciada en una soleadad que se disfruta feliz tarde ma gustao tu entraitaaa besitosssssss

    ResponderEliminar
  9. Me has llevado hasta el mismo lugar de la protagonista, hasta su soledad buscada, hasta los detalles que no están escritos pero que el relato nos entrega.

    Un saludo enorme, Oriana.

    (Pronto publicaré tu obsequio)

    ResponderEliminar
  10. Bonito y emotivo relato, con fuerza narrativa y realismo .
    Un saludo

    ResponderEliminar
  11. La soledad es la fiel amiga de los fuertes capaz de soportar su compañia y la más terrible enemiga de los débiles que la temen.Bonito relato.

    ResponderEliminar
  12. Lindo relato, la soledad...fiel amiga y compañera, si la tenemos porque la buscamos, impueta....ya es otra cuestión. Yo al menos necesito mis parcelas, mis ratos diarios de soledad y silencio...tal vez para encontrarme y disfrutar de mi compañía. Abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Realmente, relatas de maravilla, envuelves al lector con tu narración y lo introduces dentro de la historia. Te aseguro que todas y cada una de tus lectoras mujeres, nos hemos sentido tu protagonista. Eso es tener talento...
    Besitos en el alma
    Scarlet2807

    ResponderEliminar
  14. Leí "Destino" pero te firmo en este así te percatás.Casi me pongo a llorar cuando lo leí, me llegó re profundo.Con ese escrito tocaste una herida que todavía no acabó de cerrar.Pero no te culpo eh! esta re bien que me transmitas esas cosas, sos una gran escritora.

    PD: Cuál es mi regalo? A quién te gustaría que conociera? respondeme que me muero de la intriga!!! jauajauaj

    ResponderEliminar
  15. aaaaaaaaaah!!! la cazé tarde pero bueno, jauajau, gracias por elegirme.. no se que decir, se siente bien :) Ahora voy a conocer a tu mentor.. vos también me alentaste mucho a escribir, y te lo agradesco.

    ResponderEliminar
  16. Sigo paseándome por tus letras, conociendo personajes, locaciones, fábulas y entregándome al placer simple y enriquecedor de leer. Gracias.

    Cuando puedas, te invito a:
    www.hablaspalabras.blogspot.com

    ResponderEliminar
  17. Hola, bello íntimo blog, profundas entradas, si te gusta la palabra elegida, la poesía, te invito al mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos cómplices...

    ResponderEliminar
  18. Cuán preferible es estar solo con uno mismo, a estar solo en compañía!!! Tu relato es sumamente ágil y atrapa al lector. Me ha encantado, Oriana. Felicidades.
    Besos y feliz fin de semana, amiga.

    ResponderEliminar
  19. Hola Oriana, regreso ligero de equipaje a tan bella casa, aquí me quedo, gracias por tus hermosas letras, pasa buen día, besos cómplices...

    ResponderEliminar