Don Alberto sabía que no contaría con nadie en su vejez. Desde muy joven había decidido no casarse, los amores para él eran ocasionales, simples distracciones. Su hermana, mucho mayor que él, estaba radicada en el exterior. Durante sus años de juventud, desperdicio mucho dinero en frivolidades, ya a cierta edad, tomo conciencia. Así que decidió vivir en completa austeridad, cuidando cada centavo. Después de todo, pensó, ya tengo todo lo que ambicione. Entonces, se asocio a la clínica más cara del país, con las mejores prestaciones y profesionales; fue pagando por adelantado el mejor geriátrico, y ahorro cuidadosamente mucho dinero extra para propinas a enfermeras y asistentes.Al cumplir 60 años, decidió festejarlos en su ciudad natal, así es que muy temprano salió en tren hacia su pueblo. Luego de dos horas de viaje, sucedió lo impensable: el tren descarriló y todos los sobrevivientes (él incluido) fueron llevados al hospital más cercano de un pueblo muy pobre, donde ese hombre, gravemente herido, pasó sus últimos días rodeado de algunas personas llenas de buenas intenciones, pero sobrecargadas de trabajo, sin ganas suficientes, ni medicamentos adecuados, ni televisor en la habitación privada como él había planificado.
Antes de morir, recordó todos los años desperdiciados en su juventud; simple utopía, y más tarde los años de privaciones y sacrificios que le había de garantizar lo que, tarde comprendió, nadie puede prever.

El destino es realmente impredecible. El futuro es incierto, tiene atajos con los que no se cuenta.
ResponderEliminarSaludos.
Tan real relato asociado el destino, solo podemos planear la vida no la muerte. Besos
ResponderEliminarTriste desenlace, por eso es importante vivir cada momento de tu vida como que fuera el último y no pensar en lo que vendrá. Pobre hombre realmente. Mejor hubiera sido que se hubiera muerto.
ResponderEliminarUn buen relato Oriana.
Saludos cordiales.
Bonita historia, a pesar de que el final es como la vida misma, con el futuro incierto,todo lo que preve el hombre, Dios lo dispone.
ResponderEliminarUn Abrazo
Muy buena historia, debió vivir la vida más intensamente sin pensar tanto en el futuro porque este es incierto. Un besito.
ResponderEliminarHas plasmado, con tu habitual maestría, la cruda realidad. Mejor evitar hacer planes, puesto que la vida nos sorprende de continuo.
ResponderEliminarFeliz inicio de semana, linda escritora.
Así es amiga Oriana un buen relato de lo que en realidad hay que darle su justo valor. El presente. Es lo que cuenta AQUÍ Y AHORA...el pasado es pasado, y el futuro siempre es futuro.
ResponderEliminarEnhorabuena guapa.
Un abrazo.
mara
Nunca sabemos el momento en el que estaremos mal, ni cómo ni dónde ni por qué. Es mejor aprovechar la vida e intentar vivir bien dentro de lo que se pueda, que estar ahorrando y sacrificándose para un futuro que nadie nos asegura. A veces, no hacemos más que sufrir para nada y es muy triste. Muy bueno, Oriana. Un abrazo
ResponderEliminar¡Mejor vivir! Vivir siempre un presente con optimismo, alegría y mucha responsabilidad. El pasado ya se fue, el futuro aún no llega... Es el presente el que importa ¡el único que importa! Prosa certera para reflexionar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Carpe diem. Muy buen relato, Oriana.
ResponderEliminarUn abrazo
(gracias por tu comentario en mi blog)
Lo que importa es el ahora, el momento presente, prever el futuro es tiempo perdido, no sabemos qué va a pasar. Hay que disfrutar ahora que es lo que tenemos, vete tu a saber al segundo que viene qué es lo que pasa.
ResponderEliminarBuen comienzo de semana, besos.
Una maravilla tu historia. Me ha dejado reflexionando. Gracias.
ResponderEliminarholaa oriana cielito no me pueo quear a leerte ya que voy visitando a las amistades a darle mi nueva dire que tuve que cerrar embrujo y espero amiga que tu agregues no me gustaria perderte es que yo soy torpona y no me entra en la cabeza como hacerlo feliz noche besitosssss
ResponderEliminarhttp://embrujodelsur-embrujo.blogspot.com/
El futuro es un hijo ingrato, muchas veces te da la espalda, otras no es ni parecido a lo que pensaste que era y otras pocas...ni siquiera es tuyo!!
ResponderEliminarsaludos
Retratas perfectamente a muchos seres que malgastan su vida con anticipaciones y cuidados que, luego, de nada le servirán. Hay tantos Albertos que causaría horror saber la cantidad, de hecho yo conozco un par.
ResponderEliminarUn beso.
HD
PD: Te mandé un mail, pero algo está mal en tu dirección de correo, te decía que te agradecía por tus palabras, que de todas formas, ya había quitado esa entrada de la página principal y había subido una nueva. Ayer fue un día muy difícil, pero ya pasó...
Humberto.
Vengo saludarte hace tiempo que no estamos una en el blog de la otra, aquí te dejo mi saludo .un beso
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