Me aleje de aquel lugar y de las oportunidades que un día anunciaste
para mí. Pero la vida con su ironía nos hacen volver a aquellos lugares que no
deseamos. El camino no fue largo ni tedioso como lo recordaba más bien todo
parecía nuevo y distinto, entonces comprendí cuantas cosas había escondido mi
mente. Fue en ese momento que ensimismada en mis pensamientos y doblando una
esquina, te vi. Bajando de tu auto, serio y abstraído dentro de tu propio
mundo, comenzaste el camino en línea recta, seguramente al mismo lugar donde me
dirigía yo, después de todo allí nos habíamos conocido. Quizás por esa indiferencia
al mundo que te rodea y te caracteriza, o tal vez, el hecho de yo había detenido mi marcha al
momento de verte, no sé…lo cierto es que ni siquiera reparaste en mí, estando
yo a escasos metros de ti. Seguí con mis ojos tu silueta hasta que esta se
perdió detrás de una esquina, entonces retrocedí en mis pasos y emprendí el
regreso, después de todo, esos papeles no eran tan urgentes. La vuelta estuvo
envuelta de dudas y reguntas, destino? Casualidad?, mis preguntas no tenían
respuesta, como siempre. Solo algo tenía en claro, esta vez había sido yo la
que no quiso verte…
Escrita hace meses, quizás
lo que dio origen a mi “comprensión”…


Pues que la "comprensión" sea para bien... :)
ResponderEliminarBesos y salud
No me viste por casualidad. De vez en cuando paseo por este mismo sitio rcordándote. Quizá la soledad o la rutina hace que regrese a tu recuerdo...Con pasos perdidos siento el la plante de mis pies las mismas baldosas que pisábamos cuando huíamos de la lluvia...Tu voz siempre serena y clara, los mismos establecimientos, el ruido de los coches y tu voz, siempre tu voz comentándome cosas con el brazo alrededor de mi cintura y yo, deseándote por dentro con si un hierro candente me atravesara la garganta.
ResponderEliminarTomamos otro café sin prisas, perdidos en la mirada del otro, con cristales llenos de gotas de lluvia que lo hacía hoy. Salí de mi coche como un idiota que se pierde en tus recuerdos y a veces, vencido por el sufrimiento, estoy a punto de telefonearte por escuchar un dígame...
Con pasos perdidos el destino nos junta en la misma calle con su misma esquina, con su misma lluvia y el café Italiano que tanto de gustaba. Decías que mis besos tenían sabor europeo y yo de los tuyos que sabían más a tí...
Me perdí por aquella esquina sin avisarme que estabas allí. En un Buenos Aires del alma que es como una maraña de pensamientos donde tu y yo, muy a pesar de los pesares, nos seguimos soñando...
Que bonito!!!Buscador...me ha encantado!! Gracias!!!
ResponderEliminarMuy buena explicación del desenlace nos da Buscador, es plausible. Ahora tienes tu que continuar el relato y así escribir una historia a dos plumas. Abrazos
ResponderEliminarTal vez fuera demasiado tarde. Saludos.
ResponderEliminarEse es el principio del olvido definitivo.
ResponderEliminarPaso a paso.
Besos.
Hermoso y conmovedor como de costumbre. Un abrazo desde Canarias
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