martes, 9 de agosto de 2016

Extrañandonos


Tus  horarios, mis compromisos y… retrasaron el encuentro, en estos años juntos nunca habíamos estado tanto tiempo separados,  los días se hicieron largos y la espera eterna…pero lo eterno nunca es literal así que el abrazo y un largo beso nos hicieron sentir como adolescentes en su primera cita. El tiempo nuevamente se detuvo, el mundo no existía, solo éramos tú y yo. Ya desnudos y tumbados sobre la cama mis dedos caminaron por tu pecho y sentí tu dulce entrega, seguí recorriendo tu cuerpo lentamente, baje hasta tu ombligo, evite tu sexo y recorrí con mis uñas tus muslos. Me excita tu forma de abandonarte al placer de mis manos. En ese punto y sin tu resistencia, mi labios siguieron el recorrido de mis manos, esta vez sin evitar nada, tu cuerpo se estremeció  varias veces y me tiraste dulcemente el cabello, entendí la señal y me abandone a ti para fundirme en el letargo del gozo… tu boca saboreaba mi sexo, mientras mis dedos se enlazan en tu cabello, entregada al goce  de ese instante mi cuerpo se estremeció de placer. Tu boca comenzó a subir lentamente por mi vientre para detenerse en mis pechos y saciados de ellos tu boca se fundió en la mía, mientras tu cuerpo irrumpía el mío. Mis manos se sujetaron a tu espalda y danzamos juntos hasta alcanzar la cima…nos llegó la calma, ninguno quiso romper el encanto y así, húmedos y agitados nos quedamos abrazados  hasta que el silencio reinante se rompió con tu susurro en mi oído, cuando pronunciaste por primera vez…”Te amo”…

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