Te amo, susurraste en mi oído y un leve temblor sacudió mi cuerpo e hizo que
apretara suavemente tu espalda. Supongo que habrás esperado un “te amo”, quizás un “yo también” sin embargo aceptaste mi silencio, probablemente porque ya sabes que no digo lo que no siento y muchas veces ni siquiera… lo que grita mi corazón. Tú tampoco eres de los que dicen solo por decir, y quizás fue eso lo que me inquieto. Siempre estuvo todo claro entre nosotros, sabíamos perfectamente el lugar que cada uno ocupaba en la vida del otro y así lo aceptamos...una relación sin sobresaltos, sin horarios, ni demandas absurdas, en completa y aparente libertad. Y con el correr de los años creí que todo seguía igual, que todo estaba bien…al menos para mí. Y que ese “algo más que su cable a tierra” se haya convertido en amor fue algo que se me escapo de las manos. Te quiero, lo sabes, pero…….no quiero compromisos.
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Cuando una persona se enamora no lo dispone ella misma. Nadie en este mundo gobierna el amor; bastan dos segundos pera pasar de las reglas al amor...
ResponderEliminarLo has descrito como la vida misma. Ese tipo de relaciones tan satisfactorias y libres tienen ese riesgo, el de enamorarse. Bueno, en realidad tienen alguno que otro riesgo más.
ResponderEliminarMe encantó la naturalidad de tu relato.
Saludos.
Un tema muy difícil de opinar, supongo que cada uno lo vive a su manera, y esta es la tuya, suerte...
ResponderEliminarBesos y salud
la libertad de elegir las relaciones es un derecho,pero el amor no puede filtrar los sentimientos.
ResponderEliminarUn saludo
Gó